Especial de SciDevNet sobre Seguridad Alimentaria

Fuente: SciDevNet

Crédito de la imagen:FAO

Seguridad alimentaria: hechos y cifras

La seguridad alimentaria está ligada a otros retos del desarrollo y a mala salud. Michael Hoevel traza esos vínculos.

La seguridad alimentaria aborda una de las necesidades más fundamentales de la humanidad: el acceso a una dieta nutritiva y adecuada. También es vista como un derecho fundamental, según lo estipulan las Naciones Unidas en su Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin embargo, 842 millones de personas en el mundo aún están subalimentadas, 98 por ciento de las cuales viven en los países en desarrollo. [1] El sub Sahara africano concentra la mayor inseguridad alimentaria de todas las regiones, mientras que el sur de Asia ostenta el mayor número total de personas que padecen hambre, estimadas actualmente en 295 millones (Ver Figuras 1 y 2).

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Figura 1. Distribución mundial de la subalimentación. Crédito FAO. Presione en la imagen para agrandarla

¿Qué es seguridad alimentaria?

La seguridad alimentaria en realidad describe a una serie de fenómenos distintos pero relacionados, por ejemplo, la disponibilidad de alimentos pero también la capacidad de acceder a ellos y utilizarlos de forma confiable. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la seguridad alimentaria como un estado por el cual “todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos, seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana” [2].

La inseguridad alimentaria, la otra cara de la seguridad alimentaria, tiene un alcance mucho más amplio que el hambre (o la subalimentación) porque también incluye a la desnutrición: no contar con los micronutrientes suficientes (cantidades excesivas o desequilibradas) en la dieta.

FAO Hunger Map 2013
Figura 2. Mapa del progreso en la reducción del hambre. Crédito FAO. Presione en la imagen para agrandarla

La seguridad alimentaria, asimismo, está interrelacionada con la pobreza y la salud. El Banco Mundial estima que las inversiones agrícolas tienen el potencial de reducir la pobreza por lo menos dos veces más que las inversiones en cualquier otro sector [3]. Además, las personas con bajos niveles de energía o mala salud a menudo no pueden ser productivas, y quienes no tienen un trabajo adecuado tienen menos capacidad de adquirir alimentos. Esta relación con frecuencia se conoce como el nexo alimentos-nutrición-medios de vida.

En la práctica, medir la seguridad alimentaria y su tendencia a través del tiempo puede ser un reto. Desde 1950, la población mundial ha aumentado más de dos veces, a 7.2 mil millones de personas, sin embargo el número total de personas con hambre o subalimentadas ha permanecido prácticamente sin cambios (Ver Figura 3) [4]. En términos porcentuales, esto representa una caída monumental en la prevalencia del hambre de aproximadamente un tercio a alrededor de un octavo de la población, condicionado en parte por los incrementos en la productividad agrícola y el aumento del comercio (que disminuyen losprecios de los alimentos).

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Figura 3. Población mundial vs. hambre mundial. Créditos: Roots for Growth. Presione en la imagen para agrandarla

Sin embargo, el cálculo de la subalimentación de las Naciones Unidas se basa en un consumo mínimo diario de calorías para hombres, mujeres y niños por país y asume un estilo de vida sedentario. Ello, a pesar de que la mayoría de los hambrientos del mundo (80 por ciento en realidad) están empleados en labores intensivas de producción de alimentos y pueden requerir calorías adicionales para mantenerse [6].

Debido a esto, algunos señalan que las actuales estimaciones del hambre pueden ser demasiado conservadoras, subestimando la verdadera magnitud del problema [7]. Otros abogan por una definición más compleja del problema, que incluya el desarrollo de prácticas agrícolas más sensibles y explícitas de nutrición que calculen el suministro de micronutrientes además de factores de productividad como el rendimiento [8]. E incluso otros están analizando las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) como una forma de recoger datos más confiables y eficaces sobre el hambre y la desnutrición [9].

Paradójicamente, la mayor parte de la población que padece inseguridad alimentaria vive en las áreas rurales y trabaja como agricultores o mano de obra agrícola. Ellos sufren inseguridad alimentaria debido a que no pueden producir suficientes alimentos o no pueden generar los ingresos adecuados para adquirirlos. O porque los alimentos que han cosechado se dañan o son atacados por plagas cuando se almacenan.

Emmy Simmons, miembro del Panel Global de Sistemas Agrícolas y Alimentarios para mejorar la Nutrición, lanzado el mes pasado, explica cómo el panel está abordando la tarea de reunir evidencia y preguntar cómo lograr que la agricultura trabaje a favor de la nutrición. (En inglés)

Además de estos problemas, los recursos limitados y el cambio climático probablemente causarán en los próximos años impactos más fuertes sobre las personas que padecen inseguridad alimentaria. Según los estimados, para 2050 el uso de agua en la agricultura superará a la que se puede reponer [10]. Del mismo modo, se cree que los impactos del cambio climático —como el aumento de temperaturas, inundaciones y sequías— serán peores en regiones que afrontan inseguridad alimentaria como el sub Sahara africano y el sur de Asia, y el Banco Mundial predice disminuciones de 15 a 18 por ciento en los rendimientos de los cultivos, respectivamente, para esas dos regiones en el mismo periodo [11].

Por lo tanto, la inseguridad alimentaria y la desnutrición no se producen en el vacío; están profundamente conectadas a otros desafíos ambientales y del desarrollo como la pobreza rural, el manejo de recursos y una inadecuada adaptación al cambio climático. Y debido a su complejidad, reducir la inseguridad alimentaria mundial no es una tarea fácil. No obstante, el apoyo de la ciencia y la innovación a la cadena de valor puede ayudar.

Aumentar producción y nutrición

LaFAO estima que la producción de cultivos necesitará aumentar en 70 por ciento para 2050 para poder alimentar a la población mundial [12]. Si esto se logra, en este periodo de cuatro décadas se producirán más alimentos que los producidos en los últimos 10.000 años juntos.

Sir Gordon Conway conversa con Josh Howgego sobre el papel fundamental de la ciencia y la innovación para lograr seguridad alimentaria. Sir Conway explica de qué manera la ciencia moderna puede complementar el conocimiento de los agricultores, lo que significa para la diversidad de cultivos, cómo lograr el escalamiento de las innovaciones y por qué las alianzas público-privadas son importantes para la intensificación sostenible]. (En inglés)

Cómo obtener esta producción adicional de alimentos es un asunto muy debatido. El Panel de Montpellier, un grupo de 12 expertos en los campos de agricultura, comercio y desarrollo rural, apoyan un modelo llamado ‘intensificación sostenible’ como una solución. Argumentan que esto se puede lograr de tres maneras: agroecológicamente, genéticamente y socioeconómicamente.

La ciencia está ayudando a abordar este reto en varias formas. El Cuadro 1 sintetiza una serie de soluciones prometedoras, todas las cuales han dado buenos resultados en localidades específicas.

Cuadro 1. Esfuerzos científicos para impulsar la seguridad alimentaria y la productividad agrícola (tomado principalmente del informe del Panel de Montpellier [13])

Agroecológicos Genéticos Socioeconómicos
Microdosificación: los agricultores usan una pequeña tapa de botella con fertilizante en cada hoyo antes de la siembra, para mejorar y hacer más asequible la entrega de nutrientes a las plantas. Camote de pulpa anaranjada y arroz dorado: desarrollados mediante un proceso de mejoramiento denominado biofortificación, que proporciona niveles más altos y esenciales de provitamina A, que las variedades convencionales. Bolsa de Productos Agrícolas de Kenia (KACE por sus siglas en inglés): brinda precios y tendencias del mercado a los pequeños agricultores a través de breves mensajes de texto (SMS) vía celulares.
Árboles espina de invierno (Faidherbia): la siembra de árboles leguminosos que convenientemente pierden sus hojas durante la estación lluviosa, proporciona nutrientes a los cultivos que están debajo de ellos. Nuevo arroz para África: cruce de especies de Asia y África que maximizan los rendimientos y la resiliencia. Faso Jigi: asociación de comercialización de pequeños agricultores de Malí que los ayuda a acceder a tecnologías y precios justos de mercado.
Sistemas zai: sistemas de siembra que promueven la eficiencia en el uso del agua. El estiércol se recoge en hoyos de tamaño mediano en el suelo dentro de los cuales se colocan las semillas. Maíz tolerante a la sequía: diseñado para producir rendimientos más altos bajo condiciones de estrés hídrico. Acceso de Mujeres a Mercados Reorientados (WARM por sus siglas en inglés): programa para movilizar a las pequeñas campesinas en defensa de su acceso a capacitación, semillas, fertilizantes y apoyo en otros temas agrícolas.
Kits de paneles solares para el riego por goteo: distribuye el agua a los cultivos de manera eficiente y económica. Cruce para mejoramiento de ganado cebú y taurino: diseñado para maximizar la producción lechera incluso soportando condiciones de calor y sequía.

El aumento de la producción también puede provenir de la expansión de los tipos de alimentos que consumimos, desde los que provienen del bosque hasta la carne cultivada en laboratorio e incluso insectos (Ver Recuadro 1) [14-16].

Recuadro 1: Insectos alimenticios
Dos mil millones de personas alrededor del mundo ya complementan sus dietas comiendo insectos, la mayor parte en Asia, África y América Latina. Consumen gusanos, escarabajos, orugas, abejas, saltamontes, hormigas, grillos, arañas, escorpiones y termitas de varios tipos, en su mayor parte recolectados en el medio silvestre [17]. Todos ellos proporcionan proteínas y nutrientes de bajo costo y alta calidad y son menos intensivos en el uso de recursos que otros productos animales.

Mejorar la diversidad y el valor nutricional de los alimentos cultivados por los agricultores para su propia subsistencia es otra manera de garantizar una nutrición adecuada y estable. La investigación biotecnológica está ayudando a mejorar la resistencia de los cultivos al calor, sequías e inundaciones, y están siendo fortificados con micronutrientes esenciales que de otro modo podrían estar ausentes en los alimentos básicos de una determinada región.

Inversiones específicas en investigación y desarrollo agrícola son fundamentales para impulsar esta agenda, sin embargo aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, África invierte poco en ciencia, tecnología e innovación agrícola. En consecuencia, a menudo se tienen que importar las soluciones, lo que es más caro y no necesariamente adecuado para las condiciones y necesidades regionales.

No solo producción

Pero no todos están de acuerdo en que el aumento de la producción sea el mejor modo de enfrentar la inseguridad alimentaria, señalando que el mundo ya produce suficientes alimentos para la población, y que solamente se necesita distribuirlos de manera más eficiente, equitativa y con menos pérdidas.

Los hábitos de consumo juegan un papel significativo en la inseguridad alimentaria debido a su influencia sobre los tipos de comida que se producen y los recursos que se requieren para ello. Tomemos el consumo global de carne.

Ya ha aumentado casi cuatro veces en los últimos 50 años para satisfacer la demanda de una creciente población de ingresos medios. Las dietas basadas en carnes ofrecen mucha más energía y son más intensivas en agua que las dietas basadas predominantemente en carbohidratos, -por ejemplo un kilo de trigo requiere 1.500 litros de agua mientras que la misma cantidad de carne requiere diez veces más [19]. Del mismo modo, aproximadamente un tercio de la producción de cereal sirve para alimentar a los animales en lugar de los humanos [20]. Y cada año se cultiva una cantidad cada vez más mayor de alimentos para convertirla en biocombustibles: alrededor del 25 por ciento de los cultivos de granos de los Estados Unidos se usan ahora para producir etanol [21].

Los cambios en los patrones de consumo serán más pronunciados para mediados del siglo XXI porque habrá más personas de ingresos medios en el mundo, como resultado de los cambios demográficos esperados impulsados por poblaciones más ricas en la China e India. Con más ingresos disponibles, las dietas evolucionarán hacia una mayor variedad de alimentos de ‘estilo occidental’ que exigen muchos más recursos.

El riesgo de daños o pérdidas de los cultivos es otra razón para pensar más allá de aumentar la producción. Los agricultores vulnerables pueden beneficiarse de la protección contra la amenaza de malas cosechas, y las TIC pueden ayudar a hacer más asequible la protección del seguro para los pequeños agricultores. Un ejemplo es el programa de micro seguros Kilimo Salama del este de África, organizado por la Fundación Syngenta para la Agricultura Sostenible, varias compañías de seguros, organizaciones no gubernamentales y ministerios del gobierno.

Kilimo Salama, que en suajili significa ‘agricultura segura’, usa información satelital meteorológica para activar automáticamente los pagos a los agricultores que han adquirido seguros de bajo costo contra las pérdidas relacionadas con el clima. Como no hay costo por visitas al campo, el seguro es ofrecido a un precio asequible, dotando a los agricultores de una mayor capacidad de recuperación frente a los desastres climáticos que afectan la producción.

Pérdidas y desperdicios poscosecha

Alrededor de un tercio de toda la producción mundial de alimentos se pierde. Según la FAO, esto se traduce en 1.3 mil millones de toneladas al año de alimentos, o una pérdida económica equivalente a US$750 mil millones y 3.3 mil millones de emisiones innecesarias de gases de efecto invernadero [22].

En el mundo desarrollado, gran parte de esta pérdida proviene de los alimentos tirados por los supermercados y consumidores. En los países en desarrollo, ocurre principalmente por el daño poscosecha de los cultivos alimenticios. El inadecuado almacenamiento, transporte o acceso a mercados causan estas pérdidas poscosecha.

Una mejor comprensión de los sistemas de almacenamiento, y compromisos políticos, ayudarían a abordar este problema. Pero la ciencia y la tecnología también intervienen. Un ejemplo prometedor son las bolsas Purdue para el Almacenamiento Mejorado de Frijol Chino (PICS por sus siglas en inglés), una técnica de triple embolsado que sella herméticamente las cosechas para evitar la contaminación por plagas. Otras herramientas de procesamiento, como las creadas por el Consorcio Panafricano de Agronegocios y Agroindustria y Tecnología Compatible Internacional, ayudan a moler los granos y procesar y secar otros cultivos como pimienta, maní y frutos del árbol de pan.

Las TIC también ayudan a los agricultores a proteger sus cosechas y medios de subsistencia. Por ejemplo, la Fundación Grameen ha creado su programa Comunidad de Trabajadores del Conocimiento (CKW por sus siglas en inglés), que proporciona un celular a los representantes de los agricultores de la comunidad. Cada teléfono está equipado con una aplicación que los representantes pueden usar para ayudar a otros agricultores a diagnosticar y tratar problemas comunes (por ejemplo, identificación de plagas, anomalías del crecimiento, enfermedades de los animales) o conectarse directamente a una línea directa con expertos para más asesoramiento.

Otras alianzas innovadoras también están tratando de vincular medidas para prevenir pérdidas con ayuda a los agricultores para que tengan un mejor acceso a los mercados para sus productos (Ver Recuadro 2).

Recuadro 2: La lucha contra las aflotoxinas para evitar pérdidas
Las aflotoxinas son el subproducto de los hongos que se producen de manera natural y que contaminan los alimentos a través del suelo, sea durante el crecimiento o cuando se procesan los alimentos en el suelo (por ejemplo en la clasificación, secado o trillado). Alrededor de 4.5 mil millones de personas están expuestas anualmente a las aflotoxinas en sus dietas. Estas aumentan en aproximadamente 80 por ciento el riesgo de cáncer de hígado y contribuyen a aumentar el riesgo de hepatitis y otras enfermedades del hígado [23].

En Malawi, el programa Afri-Nut, codirigido por la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores de Malawi y el grupo de comercialización Twin Trading, está haciendo frente a este problema. El programa combina servicios de extensión y procesamiento básico mejorado proporcionando capacitación y herramientas a los agricultores. Estas van desde cosas tan simples como cubrir el terreno, con lo que se evita que los alimentos queden expuestos al suelo, hasta una nueva fábrica que procesa en aceite los manís contaminados, proceso que destruye las aflotoxinas y además crea un producto de mayor valor para los agricultores.

Acceso al mercado

Muchos pequeños agricultores venden sus excedentes agrícolas inmediatamente después de la cosecha, precisamente cuando los precios están más bajos debido al exceso de oferta. A menudo esto pasa ya sea por miedo a perder las cosechas posteriormente debido a plagas y enfermedades, o por la necesidad inmediata de dinero para satisfacer necesidades como la escuela o gastos de salud.

Esto también implica que cuando los agricultores necesiten comprar alimentos en el transcurso del año, una vez que sus reservas se agoten, los precios serán mucho más altos, lo que hace difícil acceder a ellos. De allí que a los últimos meses previos a la cosecha a menudo se les conoce como ‘la temporada del hambre’, porque no hay alimentos disponibles o son demasiado caros [24].

Los pobres urbanos también son muy vulnerables a los cambios en los precios de los alimentos debido a que gastan entre el 60 y el 80 por ciento de sus ingresos en comida (en comparación, el estadounidense promedio gasta alrededor del nueve por ciento) [25, 26].

El aumento de los precios de los alimentos con frecuencia no es tan problemático como la volatibilidad de los mismos. Mientras que el aumento de precios de los alimentos por lo general es compensado con aumentos paralelos en los salarios, la volatibilidad de los precios de los alimentos es causada por crisis de corto plazo que hacen que los precios fluctúen dramáticamente y de forma impredecible. Las alzas de precios de los alimentos en 2007/08 y en 2012, causaron hambruna de corto plazo a millones y sacaron a la luz la necesidad de una mayor transparencia y comercio de las existencias mundiales de alimentos.

Una iniciativa etíope público-privada que aspira a reducir el riesgo de la volatibilidad, creada en 2008, está atrayendo ahora el interés de otros países africanos [27]. La Bolsa de Comercio de Etiopía ofrece a los comerciantes información de precios en tiempo real, y actúa como un mercado organizado donde compradores y vendedores se reúnen para comerciar con garantías de calidad, cantidad, pago, y entrega, lo que ayuda a suavizar los picos de la oferta y la demanda.

Otra iniciativa en la India, llamada e-Choupal, usa una serie de kioscos de Internet en las aldeas operados por un conglomerado agrícola (ITC Limitada) para proporcionar información personalizada y en tiempo real a más de un cuarto de millón de agricultores ofreciéndole asimismo una plataforma para que negocien las ventas de sus productos a ITC. Esto ayuda a asegurar que reciban precios más justos por sus cosechas.

Brecha de género

La tecnología puede hacer una diferencia, pero es importante buscar a quien sea capaz de recibirla. Las mujeres rurales son quizás el grupo más importante para hacer frente a la inseguridad alimentaria y la desnutrición, porque son las que están más involucradas en la preparación de los alimentos en el hogar y porque generalmente producen entre el 60 y el 80 por ciento de los alimentos en gran parte del mundo en desarrollo [28].

Sin embargo, los rendimientos de las campesinas son, en promedio, 20 a 30 por ciento más bajos que los de sus colegas varones, principalmente debido a las diferencias en su capacidad de acceder a recursos como educación y capacitación, agua o tierra, y semillas y fertilizantes de alta calidad [29]. Las razones para estas diferencias incluyen normas culturales, desigualdad en el derecho a la tierra y el trabajo doméstico femenino mayormente sin pago.

Superar esta brecha de género en el acceso a los recursos podría reducir el número de subalimentados en el mundo en 100 a 150 millones (12-17 por ciento del total actual) y mejoraría la seguridad alimentaria no solo de las mujeres sino de todos [30]. En parte esto se debe a que las mujeres aportan alimentos a sus familias, pero también invierten en ellas los ingresos excedentes. Un estudio realizado en 1995 en Costa de Marfil mostró que mejorar los ingresos de las mujeres en tan solo US$10 tenía el mismo impacto en la salud y nutrición de sus niños que US$100 dólares extra para un hombre [31]. Otro estudio midió una caída en la desnutrición infantil a través del tiempo y atribuyó casi la mitad de esa disminución a un mejor acceso de las mujeres a la educación, imputando, en comparación, solamente una cuarta parte a una mejor disponibilidad de alimentos [32].

El camino por delante

En cierto modo, el mundo ha hecho grandes avances en la reducción de la inseguridad alimentaria, pero este progreso no ha sido distribuido uniformemente a través de todas las regiones y en ocasiones ha tenido un costo. Mientras China, por ejemplo, ha disminuido su población subalimentada en más de 100 millones en los últimos 20 años (de 272 millones a 158 millones), su actividad agrícola también ha causado una contaminación generalizada y disminución de la calidad del agua [1, 33].

Para 2050, la población mundial aumentará en más de dos mil millones, la mayor parte de la cual vivirá en el sub Sahara africano y el sur de Asia. El reto de asegurar el suministro de alimentos para la creciente población mundial podría satisfacerse parcialmente mediante esfuerzos para aumentar la productividad agrícola, pero los problemas de distribución y pérdidas también deben abordarse en conjunto. Del mismo modo, la ciencia y la innovación están jugando importantes roles en la seguridad alimentaria del futuro, pero garantizar la misma capacidad para que todos accedan y la usen también será esencial.

Michael Hoevel es ex sub director de Agricultura para el Impacto del Colegio Imperial de Londres y continúa como consultor de organizaciones que trabajan en el sector agrícola. Se le puede escribir a: michaelhoevel@gmail.com

 
Definiciones
Agroecología Estudio del manejo de los ecosistemas agrícolas y de la interrelación entre la producción con la totalidad del paisaje, incluyendo los organismos y el ambiente físico, en lugar de elementos individuales como las plantas y el suelo.
Biocombustibles Fuente energética derivada de materia viva. Las fuentes van desde materiales de desecho, como las cáscaras de semillas y los tallos de las plantas, hasta algas y cultivos como la caña de azúcar y el maíz.
Biofortificación Proceso de producción de cultivos con valores nutricionales artificiales. Se puede lograr a través del mejoramiento convencional o por modificación genética.
Cadenas agrícolas de valor Actividades llevadas a cabo para sembrar, cosechar, procesar, distribuir, vender y usar los bienes agrícolas.
Carne cultivada en laboratorio También se le conoce como carne in vitro, elaborada a base de células musculares de animales cultivadas en laboratorio, sin necesidad de sacrificar al animal. A las células se les da proteínas y otros químicos para promover el crecimiento de los tejidos. La primera vez que se consumió este producto fue en un evento de prensa en agosto, pero la tecnología sigue siendo cara.
Cruzamiento Proceso de emparejamiento de dos especies, razas o variedades diferentes de plantas o animales para producir un nuevo organismo que comparte las características de ambos.
Desnutrición Condición que se desarrolla cuando el cuerpo carece de suficientes nutrientes para mantener los tejidos sanos y funcionando normalmente. Es resultado de una ingesta baja o alta o desequilibrada del conjunto de vitaminas y minerales requeridos para una buena salud.
Insumos y productos Los insumos son los componentes básicos requeridos para la producción agrícola, por ejemplo semillas, fertilizantes, mano de obra, agua e incluso conocimiento y finanzas. Los productos son el resultado final de la producción, o la cosecha.
Intensificación sostenible Proceso de producir más productos, como cultivos a largo plazo, a través de un uso más eficiente de los insumos existentes en las tierras agrícolas, al tiempo que se reduce la presión sobre el ambiente y se aumenta la resiliencia.
Leguminosas Familia de plantas con nódulos en sus raíces que contienen una bacteria que puede ‘fijar’ el nitrógeno: convierte el gas nitrógeno de la atmósfera en compuestos que contienen nitrógeno en el suelo. Estas plantas ayudan a enriquecer el contenido de nutrientes de los suelos.
Micronutrientes Las vitaminas y minerales que se necesitan en pequeñas cantidades para que las funciones del cuerpo se realicen correctamente. Algunos ejemplos son hierro, cobre y zinc.
Provitamina A Sustancia que el cuerpo puede usar para producir retinol (vitamina A), un micronutriente esencial para la prevención de enfermedades como el raquitismo o la ceguera nocturna. La provitamina A se obtiene de alimentos de origen animal y vegetal.
Resiliencia Se refiere a la capacidad de alguien o algo para resistir o recuperarse de las perturbaciones, sean crisis de corto plazo (por ejemplo sequías o brotes de plagas) o de tensiones más habituales como la precipitación media baja o la falta de acceso al mercado.
Sistemas de extensión Programas de educación para campesinos diseñados para difundir las herramientas, tecnologías y habilidades que se usan más ampliamente en las explotaciones agrícolas.
Subalimentación Es el resultado del consumo insuficiente de alimentos para satisfacer los requerimientos mínimos diarios de energía, sea a corto plazo (subalimentación transitoria) o a largo plazo (subalimentación crónica). La subalimentación causa la sensación de hambre.

Este artículo es parte del Especial Garantizar seguridad alimentaria futura

Referencias

[1] The FAO’s Hunger Portal (Accessed November 2013)
[2] An introduction to the basic concepts of food security (FAO, 2008)
[3] Agriculture for Development (The World Bank, 2008)
[4] World Population Prospects: the 2012 revision UN Department of Economic and Social Affairs, accessed November 2013)
[5] Food and Nutrition Security (Roots for Growth, accessed November 2013)
[6] UN Special Rapporteur: Agro-ecology is the answer (Gaia Foundation, 15 November 2010)
[7] Conway, G. One Billion Hungry: Can we feed the world? (Cornell University Press, 2012)
[8] Nutrition-Sensitive Agriculture and Food-Based Approaches (FAO, accessed November 2013)
[9] Haddad, L. Work with IDS on mobile nutrition surveillance! (Development Horizons, October 2013)
[10] Charting our water future 2030 (Water Resources Group, 2009)
[11]  World Development Report 2010 (World Bank, 2009)
[12] Global agriculture towards 2050 (UN High Level Expert Forum — How to Feed the World in 2050, accessed November 2013)
[13] Sustainable Intensification: A New Paradigm for African Agriculture  (The Montpellier Panel Report, 2013)
[14] Mollins, J. Forest foods should be used in fight against global malnutrition (Forests News blog, April 2013)
[15] Lab-grown beef taste test: ‘Almost’ like a burger (Washington Post, August 2013)
[16] Edible forest insects (FAO, 2013)
[17] The contribution of insects to food security, livelihoods and the environment (FAO, accessed November 2013)
[18] World Water Day, Frequently Asked Questions (FAO, March 2012)
[19] FAOSTAT (FAO, 2013)
[20] One quarter of US grain crops fed to cars — not people, new figures show (The Guardian, January 2010)
[21] Save food: Global Initiative on Food Losses and Waste Reduction (FAO, 2013)
[22] Combating aflatoxin contamination in nuts (Twin, accessed November 2013)
[23] Thurow, R. The last hunger season (2012)
[24] Growing greener cities: food and nutrition security (FAO, 2010)
[25] How much people in different countries spend on food (The Economist’s Graphic Detail, March 2013)
[26] Gabre-Madhin, E.  How Africa’s first commodity exchange revolutionised Ethiopia’s economy (The Guardian Development Network, December 2012)
[27] Women and sustainable food security (FAO, accessed November 2013)
[28] Yield gap infographic (Farming First, accessed November 2013)
[29] The State of Food and Agriculture Report 2010-11 — Women in agriculture: closing the gender gap for development (FAO, 2011)
[30] Hoddinott, J. and Haddad, doi: 10.1111/j.1468-0084.1995.tb00028.x (1995)
[31] Explaining child malnutrition in developing countries: a cross-country analysis (International Food Policy Research Institute, 2000)
[32] Eutrophication a growing problem in China’s lakes (CCTV News, August 2013)

– See more at: http://www.scidev.net/america-latina/seguridad-alimentaria/especial/seguridad-alimentaria-hechos-y-cifras.html#sthash.D1ULKHz8.dpuf

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