Como potros de bárbaros Atilas. Gerardo Saravia y Patricia Wiesse. Revista Ideele Ideele Revista Nº 246

Fuente: Revista Ideele


(Foto: Andina)

Cuentan que por donde pasaban los caballos de los Hunos comandados por Atila, la hierba no volvía a crecer. La leyenda hace alusión a la capacidad devastadora de los llamados bárbaros. Más de dieciséis siglos después parece que los Hunos continúan galopando. La comunidad científica ha llegado a la conclusión de que el calentamiento global tiene como principal causa la acción humana. Lo que era una sospecha ahora está demostrado. Esa fue la novedad que alentó la discusión de la COP 20 en Lima.

¿Los mandatarios estuvieron a la altura? No parece. Luego de tiras, aflojas y tensiones,que hasta el último minuto se manifestaron en la conferencia,al final se logró un compromiso tibio que no guarda relación con el entusiasmo inicial del anfitrión y sus invitados. Una de las principales novedades es que ahora los países serán quienes se autoimpongan las metas y vigilen su cumplimiento. La comunidad internacional: pintadísima.

Entre los principales resultados está el compromiso de 10,200 millones de dólares para elFondo Verde (que necesita 100,000). El país anfitrión dio un ejemplo de buena voluntad y junto a Colombia se mojaron con seis millones. Sin embargo,Oxfam pone en entredicho dicho logro y asegura que “esta parte del fondo ya estaba comprometida con antelación,y que más bien el compromiso no es garantía de que los países desarrollados estén listos y dispuestos a cumplir las promesas financieras antes realizadas”.

Sayonara Kioto
La pelota ahora está en la cancha deParís, pero los sacrificios por mitigar la contaminación no parecen valer ni una misa. Luego de 40 años de discutir acerca del cambio climático, los gases de efecto invernadero se han incrementado en 40%. El modelo de desarrollo en el que estamos inmersos no conoce matices y se ha llevado por delante cuanta cumbre y acuerdo se haya realizado sobre el tema. Protocolo de Kioto incluido.

Si el mundo sigue como hasta ahora, para fin de siglo habremos pasado los cinco grados y la humanidad solo vivirá en los retazos de lo que hoy conocemos como planeta. En contabilidad sideral, ya hemos iniciado la cuenta regresiva. El calentamiento no revierte y, mal que mal, sigue aumentando.

El científico peruano Eduardo Calvo sostiene que el mundo ha incrementado sus emisiones de dióxido de carbono, impulsado por fuerzas motrices como el crecimiento económico y el crecimiento poblacional. “Tambiénpor una serie de medidas económicas que han favorecido que tecnologías más sucias se impongan sobre las más limpias. El aumento exagerado del precio del petróleo llevó a muchos países a desarrollar centrales térmicas con carbón. El petróleo es malo pero el carbón es peor,” afirma.

Hasta el momento llevamos 20 COP y estamos en las mismas en cuanto a cambios sustanciales que impliquen la reducción de la emisión de gases.

Cesar Gamboa, de la ONG Derecho Ambiente y Recursos Naturales (DAR),es muy escéptico con este tipo de eventos: “Soy pesimista. Desde Copenhague todas las COPhan sido un fracaso porque no se ha podido lograr un consenso. No hay una propuesta formal desde la secretaría de Naciones Unidas o desde los grupos afines porque los países desarrollados no quieren definir planes que afectarían a los mercados, ya que esto significaría que habría menos autos, menos industrias. No ha habido nada concreto desde Kioto”. Este mismo especialista afirma que como el plan A es demasiado embarazoso, los países ejecutan el plan B que es el de la mitigación. Es decir, dar dinero a los países que tienen bosques tropicales para que los conserven.

Para Miguel Saravia, del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN),lo que está en cuestión es el sistema de Naciones Unidas: “Ocho países tienen derecho a veto, por eso el sistema no funciona. Hasta el momento lo único que ha funcionadoson los acuerdos bilaterales. Los países grandes no van a ser obligados. El protocolo deKioto fue vinculante y ha fracasado”.

El 12 de noviembre, días antes de la COP, se hizo público el acuerdo al que habían llegado Estados Unidos y China, los dos países que más contaminación generan en el planeta. Juntos representan casi el 50%. Estados Unidos se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en 28% para el 2025, y China en el 2030. Pero claro, este acuerdo fue bilateral, se hizo al margen de la convencióny se discutió en el lugar donde realmente se toman las decisiones importantes: en la Cumbre Asia-Pacífico, en la que participaron los mandatarios de ambos países.

A pesar del entusiasmo con que fue tomada esta noticia, se cuestiona que sean compromisos moderados para lo que está en juego. Las emisiones de gas del ciudadano promedio en Estados Unidos son de 16,4 Tm de CO2 anuales mientras que las del europeo son de 7.4. En comparación con Europa, que se ha planteado reducir en 40% sus emisiones para el 2030, el propósito norteamericano es mesurado en extremo.

Factor humano
Hasta hace unos días el debate persistía. A pesar de todas las evidencias en contra, hubo representantes de países desarrollados que sostenían que el calentamiento global se debía a procesos naturales en los que la humanidad no tenía mayor injerencia, a pesar de que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ya les había callado la boca.

Este organismo surgió en 1988 y fue convocado por las Naciones Unidas que logró reunir a científicos de todas partes del mundopara responder ala pregunta: ¿Están los seres humanos influenciando en el sistema? Su último informe dice que la principal causa del calentamiento global es homogenético, o sea, que el responsable de éste es el hombre. Fin del debate.

El 2008 el IPCC ganó el premio Nobel de la Paz. En este selecto grupo el Perú tiene a un solo representante: Eduardo Calvo. Él manifiesta:“El informe es una síntesis de los tres anteriores. La diferencia es que aquí se integrala partecientífica, la adaptación y la mitigación. La principal conclusión es que ahora la influencia humana en el sistema climático es clara y es inequívoca. Los humanos nos hemos convertido en una fuerza geológica. Mientras que en 1990 lo único que podíamos decir es que no estábamos seguros, ahora decimos que no nos quedan dudas y sabemos que las erupciones antropogenéticas de los gases de efecto invernadero son las más altas de la historia”.

El escenario es el siguiente: el planeta se está jugando la vida, ya terminó el segundo tiempo, estamos en la etapa de los descuentos y vamos perdiendo. Lo terrible es que se conoce la estrategia para revertir el marcador, pero nadie la quiere aplicar primero, y entre todos los jugadores se echan la culpa. Tongo le dio al morondongo.

La China que se avecina
El sentido común nos indica que si los países industrializados son los que más contaminan, deberían ser quienes apliquen las medidas más radicales de reducción. Pero el escenario mundial está lleno de paradojas. Dentro de los países más contaminadores no solo están los del llamado primer mundo. También se encuentran China y la India, que entre los dos suman más de la mitad de la población mundial. Esto los convierte, por defecto, en parte de la élite contaminadora mundial: todo hombre es unagente contaminador. Pero no solo por eso. El desarrollo industrial y tecnológico de esos países en las últimas décadas es asombroso y su huella ambiental también.

China empezó su despegue económico con varios problemas por resolver: la pobreza, el hambre y la precariedad de sus servicios. TengXiao Ping abrió las puertas de la economía del mercado porque no le importaba que el gato sea blanco o negro, sino disputarle el mercado a las potencias y hacer crecer su economía. “Somos tantos que nitontos”, pensó.

El habitante promedio de China consume 7,9 toneladas de CO2 anuales. Es decir que han superado el promedio europeo de 7,4 Tm. Pero China tiene pensado desarrollar su industria mucho más, ya que tiene aún a 300 millones de pobres. La idea es que el impulso de la energía alternativa vaya a la par con la reducción de la pobreza. China ha demostrado eficiencia en lo primero, ya que no solo ha reducido la pobreza en los últimos años, sino que ha generado una clase multimillonaria en el país. En lo segundo, ha revelado, más bien, mesura.

A su favor se puede argumentar que es el país que más está invirtiendo en energía renovable. En el 2010 duplicó la inversión de Estados Unidos en energía limpia con 34.600 millones de dólares. De esta manera, el país que se ganó a pulso el estigma de crear productos masivos, fuleros y contaminantes, ahora gasta una millonada en la masificación de matrices energéticas alternativas (sin dejar su primer lugar en las emisiones de carbono, claro).

Sería ingenuo pensar en la conversión ambiental del gigante asiático. Los nuevos chinos huelen el negocio a leguas. Ahora están incursionando en un rubro nuevo y de mucho prestigio. Por otro lado,China no ha estado obligada a disminuir la emisión de gases contaminantes, ya que se le considera un país en vías de desarrollo.

Mercado ambiental
¿Será que eso de la reversión del calentamiento global se debe resolver también por los mecanismos del mercado? Al menos eso parece haber entendido la comunidad internacional. Uno de los instrumentos más efectivos es el mercado de carbono.

Según Antonio Zambrano, del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático, los mecanismos de mercado no plantean soluciones al cambio climático, y solo sirven para seguir contaminando:“Si yo tengo un bono de carbono que vale 100 -que es lo que he dejado de contaminar por tener una energía más limpia – y tú eres una empresa que contamina 100 y te comienzan a poner impuestos por eso, me compras mi bono de carbono, se lo muestras al Estado y de esa manera puedes seguir contaminando. Los bonos se negocian. Si tienes tres, los puedes vender más caros. Te conviertes en un broker. Se comienza a hacer una burbuja con un elemento que es pura especulación”, enfatiza.

Sin embargo, Eduardo Calvo no ve con tan malos ojos los bonos de carbono: “El establecimiento del mercado de carbono ha permitido que las empresas tecnológicas creen las luces fluorescentes, las luces LED, o sistemas mucho más eficientes de aire acondicionado para cocinas. Se han generado muchas tecnologías: los primeros autos eléctricos comerciales han surgido en este milenio y se están vendiendo muy bien”.

Otra de las paradojas del escenario internacional es la de lospaísesandinos como Bolivia y Ecuador. Sus mandatarios plantean que no son los responsables de la contaminación, y que son los países desarrollados quienes deberían cubrir su plan de adaptación, ya que son los culpables que el planeta se encuentre en este estado. Además de proclamar su derecho al desarrollo.Razón no les falta, pero estamos en una carrera contra el tiempo, y la lucha es por la supervivencia del planeta.

En el caso específico del sector minero, el peruano encabeza el ala prehistórica, porque hay organizaciones como la International Council of Mining and Metals, que tiene un enfoque de tolerancia cero hacia la degradación ambiental

Voces disidentes
El legado de la COP, más que compromisos vinculantes plasmados en un borrador, debió haber servido para lograr una agenda interna –qué debemos hacer en casita- con el acuerdo del Estado y de la sociedad civil. Para todos está claro que el gobierno debe ordenar sus políticas y tomar el toro por las astas. Pero para ello tendría que enfrentarse a los sectores empresariales que buscan la desregularización ambiental, y cuya rúbrica indeleble está en el reciente paquetazo ambiental que salió de la oficina de la CONFIEP y por el cual el presidente Humala recibió una carta de las Naciones Unidas en la que este organismo le expresaba su preocupación. En el caso específico del sector minero, el peruano encabeza el ala prehistórica, porque al menos en el papel, hay organizaciones como la International Council of Mining and Metals, que está de acuerdo con la alternativa del desarrollo sostenible y tiene un enfoque de tolerancia cero hacia la degradación ambiental, más radical que el de Pulgar Vidal.

El otro actor fundamental de esta apuesta por la sobrevivencia es la sociedad civil, que no plantea las mismas cosas ni tiene las mismas posiciones. Logró formar el Grupo COP 20, compuesto por 90 organizaciones. Entre ellos hay matices y diferencias: La mayoría sostiene que los acuerdos tienen que ser vinculantes. A Miguel Saraviaeso no le parece viable. “Kioto fracasó. En esta COP tampoco se tomaron acuerdos vinculantes. Solo han llegado a un consenso para establecer metas ambiciosas, pero nada más”, sostiene.

Sería injusto decir que el Estado se ha quedado dormido. Hace dos años que está trabajando el Proyecto de Planificación hacia el Cambio Climático o Plan CC, en el que participa el Ministerio del Ambiente, el de Economía, el de Relaciones Exteriores y el Centro Nacional de Planificación Estratégica. Pretenden construir las bases técnicas y científicas para un desarrollo bajo en carbono, concentrado en las medidas de mitigación del cambio climático al 2012 y 2050. Esta no es una tarea fácil porque hay sectores que no tienen mucho interés de seguir ese camino. Su directora, Luisa Elena Guinand, afirma: “No todos los sectores tienen la misma disposición. Ha sido más difícil con el sector Energía y Petróleo. Las medidas relacionadas con las energías renovables no son lo que más les gusta a la Sociedad de Minería por razones obvias”. Las propuestas que se buscan convertir en políticas públicas son las forestales, energéticas y las relacionadas al transporte y los residuos sólidos.

Hasta el momento, el Plan CC tiene identificadas 77 opciones de mitigación, pero no ha trabajado las de adaptación al cambio climático. Y este es un punto que genera críticas por el lado de la sociedad civil. César Gamboa sostiene que debido a su gran vulnerabilidad, el énfasis en los países en desarrollo debería estar en la adaptación a los efectos del cambio climático, y con esa posición coinciden muchos en el Grupo COP 20.

La reunión de Lima les ha dado la razón, pues en el borrador del documento se menciona el financiamiento para la adaptación. En ninguna de las 20 COP se había planteado algo así.
Lo que siempre ocurre es que se discute sobre la mitigación (conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero), pero no sobre la adaptación (cómo tratar los efectos del cambio climático) en un país tan vulnerable como el Perú. Ya estamos viviendo el estrés hídrico, las sequías, la desertificación y la desglaciación. La adaptación obliga a que los países responsables del calentamiento global se comprometan con fondos, pero también se necesita un presupuesto que debe salir del bolsillo del país vulnerable. De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo y al Ministerio del Ambiente, en los próximos 10 años el Perú debe gastar el 4% de su PBI – 8 millones de soles- para contrarrestar el impacto climático en la agricultura y en los recursos hídricos. El informe del PNUD del 2013 sobre indicadores de desarrollo humano y cambio climático señala que el Perú tiene una serie de debilidades y vulnerabilidades en la zona andina y costera.

En realidad, el punto álgido siempre ha sido el de la adaptación. Hay un Programa Nacional de Conservación de Bosques, en el marco del acuerdo con Noruega, pero es para mitigación. Hay un Programa Nacional de Gestión de Riesgos en la PCM, que apunta a lo mismo; pero todavía no hay una visión ni un programa para la adaptación. “Somos un estado liberal que quiere reducir la fiscalización ambiental, tributaria. Una política de adaptación es interventora y viene acompañada de gastos”, señalaCésar Gamboa. Un buen ejemplo de cómo se pueden adoptar medidas de adaptación lo ha dado Argentina, que ha promulgado una ley de intangibilidad de glaciares. Ahora si un proyecto minero quiere utilizar el agua que proviene de un glaciar, no puede hacerlo. Acá en el Perú sí puede, lo que denota una falta de capacidad para ordenar el territorio y de intervenir en áreas estratégicas.

EL grupo COP 20 coincide en cuestionar algunas posiciones del Ministerio del Ambiente. Por ejemplo, su conservadurismo al plantear el porcentaje de reducción de los gases de efecto invernadero. Según esta entidad deberían reducirse de 20% a 25% al año 2030, cuando el informe del IPCC sostiene que se deben reducir de 40% a 70%. Y también la timidez de sus posiciones en la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC), que le impide liderar este grupo más o menos vanguardista, que plantea que se deben adoptar medidas no solo de mitigación sino también de adaptación.

Su posición sobre el cambio climático también les parece ambigua. No entienden cómo el Perú puede ser copresidente del Fondo Verde del Clima, y que paralelamente haya flexibilizado sus normas de fiscalización ambiental. Sostienen que no hay una política nacional al respecto y, si la hay, no es conocida porque la negocian por lo bajo el Ejecutivo y el Legislativo, sacando a la luz medidas intrascendentes. Antonio Zambrano, que fue delegado de la sociedad civil en la Comisión Nacional de Cambio Climático, sostiene: “El mismo día que entró Pulgar Vidal al ministerio se cerró esta comisión, y mandó el documento que habíamos preparado a una consultora privada para que lo revise. Le dio un plazo de tres años para que lo haga”.

Para Miguel Saravia, no es conveniente debilitar a la autoridad ambiental en este momento, porque lo único que se logra es beneficiar a los grandes intereses económicos que buscan la desregularización ambiental y que siguen viendo al ambiente como un factor de retraso económico. Manifiesta que esta COP ha sido una oportunidad perdida porque se pudo haber formado un frente común entre la sociedad civil y el ministerio. Sostiene que el objetivo político interno debió ser “transversalizar el cambio climático y hacer visible que es un problema que nos involucra a todos”. Tampoco está de acuerdo con polarizar la discusión entre mitigación y adaptación. “Una posición como esta es peligrosa. Los ambientalistas radicales y los empresarios coinciden en esto. Ambos sostienen que al Perú no le corresponde mitigar y más bien es una víctima del cambio climático”, afirma.

Hay dispersiones, desórdenes, superposiciones y contradicciones en las entidades del Estado. Un ejemplo: El Servicio Forestal es la autoridad en conservación de bosques del Ministerio de Agricultura y, paradójicamente, propone el cambio de uso de suelo para promover actividades productivas como las plantaciones de planta aceitera, lo que es sumamente grave si tenemos en cuenta que el 10% de las 78 millones de hectáreas de bosques que existen en el territorio peruano ya está deforestado. Lo curioso es que en el Ministerio del Ambiente hay un Programa Nacional de Conservación de Bosques que dicta políticas, y que debería centralizar el manejo de éstos, pero solo se ocupa de la conservación de los bosques de las áreas naturales protegidas que son los menos deforestados. César Gamboa sostiene: “A pesar de contar con una ley forestal, muchas de las competencias de las siete entidades públicas que intervienen en la gestión forestal están superpuestas o presentan vacíos que se aprovechan para causar más deforestación”.

Hecha la ley…
Este esfuerzo conjunto de las organizaciones de la sociedad civil no solo ha sido para sentar posición frente a la COP, sino que se ha cristalizado en un proyecto de ley sobre cambio climático que fue recogido por la congresista Verónika Mendoza, con un primer punto que establece que los compromisos asumidos por el Estado deben ser vinculantes, una condición indispensable para que cualquier política, objetivo o meta se cumpla. La ley plantea, además, fortalecer la institucionalidad ambiental. Para ello debe haber un solo ente rector relacionado a la mitigación y adaptación climática. Actualmente la mitigación está desperdigada y la adaptación está en la PCM, y no hay mecanismos de acción para que estas se concreticen. Por ejemplo, desde el año 2008 hay una ley que promueve las energías renovables. Dice que la matriz energética en materia eléctrica tiene que ser satisfecha solamente con el 5% de energías renovables no convencionales. El Perú no ha llegado ni al 2.5% anual. No hay subsidios, ni inversión, ni voluntad política.

En lo que se refiere a la mitigación la ley plantea acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsando un desarrollo bajo en emisiones. Asimismo, considera el trabajo conjunto con los pueblos indígenas. En adaptación, señala la necesidad de afrontar el cambio climático de forma diferenciada ya que existen poblaciones vulnerables y comunidades más afectadas que necesitan atención prioritaria. Establece que debe haber un ordenamiento territorial, y que el Ministerio del Ambiente debe ejercer su autoridad en materia de regulación ambiental.

Pero, desgraciadamente, esta ley de avanzada que fue presentada a la Comisión de Pueblos Indígenas del Congreso se ha “chocolateado” con otras y ha perdido su esencia. Las otras propuestas fueron la del congresista Abugattás y la de los fujimoristas. Los técnicos de la Comisión han hecho un copiado y pegado y la nueva ley se ha convertido en una especie de collage. Los congresistas Mendoza y Abugattás dicen que no recoge sus aportes. Se trata de un borrador con declaraciones generales en el que no hay puntos vinculantes en vez de que cada sector se comprometa y establezca metas, al igual que los gobiernos regionales y locales.

Cumbre borrascosa
Después de su intervención lamentable en la pampa de Nasca, Greenpeace desapareció del mapa y no estuvo en la marcha de la Cumbre de los Pueblos, que congregó a más de 10 mil personas. En la Plaza Bolognesi estuvo marchando el legendario Hugo Blanco, junto a los guardianes de las lagunas de Celendín que se oponen al proyecto Conga. En el Campo de Marte estaban los activistas de diferentes países del mundo, muchos de ellos jóvenes hipposos. Un crisol de razas, de edades, de organizaciones: movimientos sociales, ambientales, sindicales, gremiales, estudiantiles, indígenas, agrarios, de mujeres. Las cumbres de los pueblos reflejan una aspiración, una utopía: “Otro mundo es posible”.

No son anticumbres porque no existe un mecanismo por el cual influyan con sus posiciones en los eventos oficiales. Pero esto no les quita mérito. Por ejemplo, su participación durante la COP 15 que se realizó en Copenhague, ha sido considerado el momento más importante para el movimiento ambientalista en la historia del planeta. El año pasado en Varsovia armaron la pampa y se salieron del evento porque consideraron que estaba controlado por los lobbys del carbón y las transnacionales de los hidrocarburos. Luego hubo una enorme movilización continental en Nueva York, promovida por Ban Ki Moon, que concluyó en la movilización más grande la historia del movimiento ambientalista.

Las cumbres reflejan un nivel de organización y cohesión de la sociedad civil. Son un espacio popular y democrático, en contraposición a las reuniones cerradas en las que los estados toman decisiones. Y aunque no tienen un impacto efectivo – solo mediático y en ciertos sectores, sobre todo los juveniles – cumplen un papel importante.

Esta cumbre ha sido un evento político interesante cuyo eslogan fue “Cambiemos el sistema, no el clima”. Sus organizadores consideran que el principal generador del cambio climático es el modelo económico depredador y extractivista que está matando la naturaleza y que privilegia la producción industrial y no el buen vivir. Según Dante Alfaro, uno de sus voceros y representante de la Federación de Trabajadores de Agua Potable, una de las observaciones es que “todo lo que se ha aprobado en la COP ya vino escrito de afuera”. Ellos tuvieron sus propios invitados y sus activistas que realizaron 130 actividades paralelas. Redactaron su documento alternativo llamado Declaración por Lima que fue presentado en la reunión oficial. Alfaro sostiene: “Este modelo industrial dominante prioriza el consumo desmedido y la acumulación lucrativa en base a una extracción irracional de los bienes comunes y fuentes energéticas, sin considerar los límites del planeta”.

Pero en la Cumbre de los Pueblos también hay diferencias, que a veces son insalvables. Por ejemplo, hay delegaciones de países considerados progresistas que son absolutamente críticos a sus gobiernos y que no tienen conexión con estos, y que incluso dijeron que se retirarían si alguno de estos mandatarios de “doble discurso”, se presentaba como orador. Tal es el caso de los Yasunidos de Ecuador, enfrentados abiertamente al presidente Correa que ha concesionado una parte del parque nacional Yasuní, entre otros atentados ecológicos. “Se trata de gobiernos que están tratando de establecer procesos redistributivos, pero que se basan en el extractivismo”, sostiene Antonio Zambrano, quien ha sido uno de los organizadores de esta Cumbre.

También participó una delegación china que es muy crítica de la política ambiental de su país. Vinieron a debatir sobre la minería china y los procesos extractivos en el mundo.

Los ejes de discusión fueron ocho, y el más importante giró en torno a la discusión del modelo de sociedad que se debe promover. Es una discusión bastante ideológica que cuestiona el modelo que la COP da por sentado. “En la COP no se cuestiona que los mecanismos son los del mercado, excepto por algunos bloques como el ALBA, la G67 más China”, sostiene Zambrano. Además hay temas fundamentales que están vedados en la COP oficial como el de la matriz energética nacional, regional y mundial. El de la gestión sustentable del territorio, las falsas soluciones de financiación que se desprenden de los mecanismos que establece el mercado. Los sindicatos del mundo que son uno de los pilares de estas cumbres tienen un punto de consenso que es la preocupación por el cambio climático, a diferencia de la COP de Varsovia donde los principales sindicatos no estuvieron comprometidos porque trabajan para la industria del carbón. “Esta vez los sindicatos no están discutiendo en función de sus intereses, sino que desde el sindicalismo global se propone una discusión sobre el modelo de desarrollo y sobre la campaña del millón de empleos verdes”, añade.

La delegación boliviana fue nutrida. Ellos no tienen una confrontación abierta con Evo Morales porque consideran que el gobierno ha dado algunos pasos positivos como la ley de los derechos de la madre tierra y la ley madre tierra para el desarrollo integral. “Son leyes que intentan poner en términos jurídicos la propuesta que nace de las organizaciones sociales que es el buen vivir. Combina las ideas de los pueblos indígenas con el escenario de desarrollo del país para lograr un equilibrio entre la extracción de recursos y el respeto de los límites de regeneración de la tierra”, refirió Martín Vilela, de la Plataforma Boliviana por el Cambio Climático.

Es contradictorio el discurso de Evo Morales que quiere extender el extractivismo en el país, que en este momento es la base de su desarrollo. Otro de sus proyectos es la construcción de cinco mega represas. Según Vilela, se debe cambiar la matriz económica y asumir que va a haber un menor crecimiento.

En Bolivia hay una desregulación ambiental. Se han aprobado las leyes pero no existe una voluntad política real para su aplicación, porque se priorizan las políticas desarrollistas, las aspiraciones de “progreso” y el desarrollo vinculado a la modernidad. En esa misma línea está la propuesta terrorífica que Evo ha sacado de la manga y que es su caballito de batalla: hacer de Bolivia un país nuclear. La planta estaría muy cerca de La Paz, del lago Titicaca y, por lo tanto, del Perú. Quiere que su país se convierta en un centro para exportar energía nuclear.

Aunque el científico Eduardo Calvo considera que la energía nuclear puede jugar un papel importante en la reducción de los gases de efecto invernadero, los temores mundiales al desarrollo nuclear tienen asidero. Las catástrofes de Chernobyl en 1986 y Fukushima en el 2011 prendió las señales de alarma. A partir de entonces diversos países como Japón, Alemania, Bélgica e Italia, han tenido diversas iniciativas a fin de abandonar el uso de la energía nuclear. Una pachamama radiactiva. ¡Añañau!

Pero así como surgen ideas locas, la más loca de todas es la de no hacer algo para evitar que en el año 2050 algunas partes de nuestro planeta simplemente desaparezcan. ¡Achachau!

Belén Páez: “Correa dice que todo el que denuncia la contaminación se opone al desarrollo de la nación”

Parece que hay dos Correas. Uno que incorpora los derechos de la naturaleza en su Constitución y habla del “buen vivir”, y otro que no le interesa destruir la Amazonía ecuatoriana con tal de llevar a cabo su política extractivista. Demasiada esquizofrenia. Belén Paéz, directora de la Fundación Pachamama, chocó frontalmente con esta política y ha sido “castigada”.

Hace un año la Fundación Pachamama fue disuelta por el gobierno de Correa. ¿Qué labor cumplía esta ONG de la que eras parte?
Sí, fue disuelta a través del decreto 016, que fue un acuerdo ministerialemitido por orden presidencial. Se trata deuna organización de la sociedad civil reconocida por Ministerio del Ambiente en 1996, que se creó para desarrollar actividades de conservación de bosques y protección de los pueblos indígenas y sus derechos territoriales. En 18 años contribuimos a las conservación de más de 3 millones de hectáreas de bosque tropical.Fuimos abogados del caso Suzarayacu, que ha tenido fallo favorable para un pueblo indígena en el 2013. Hemos pedido audiencias en la Corte Interamericana para pueblos en aislamiento voluntario, y hemos visibilizado la violación de los derechos indígenas en procesos ilegales de consulta en el país.

¿Qué fue lo que desencadenó el cierre de Pachamama?

El presidente Correa le pide al Ministerio del Interior que disuelva Pachamama porque ha financiado a dirigentes indígenas que estuvieron protestandoporque fueron ilegalmente consultados sobre una política de ampliación petrolera en su territorio. Participamos en una marcha pequeña de 70 personas. Ellos llegaron a Quito en el momento en que los embajadores de Chile y Bielorrusia estaban negociando esos lotes petroleros, y unos indígenas achuares demostraron con sus lanzas su desacuerdo.

Pero, ¿cuáles fueron los argumentos legales?

Estos fueron desarrollados en el acuerdo ministerial. Se nos cierra por participar en la promoción y en las propuestas de políticas públicas ambientales; por desviarnos de los objetivos por los que fue constituida la fundación; y por participar en marchas que desestabilizan la democracia.

¿De dónde venía el financiamiento de Pachamama?

Nuestros fondos venían de individuos, de agencias pequeñas de cooperación de Holanda y Dinamarca, y no de estados ni corporaciones. Claro que el gobierno dice que vienen del “imperio”. Pachamama fue un blanco perfecto para que Correa dirija un mensaje a toda la sociedad civil de Ecuador. Se estipulan las formas de disolución de una organización civil, violando derecho a  la libre asociación.

Ustedes han denunciado el hecho a nivel internacional y han recibido apoyo. Pero internamente, ¿cómo va la pelea?

Nos ha puesto muchas barreras jurídicas. En primera y segunda instancia los fallos han sido en contra de la fundación. Fuimos a la audiencia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y nuestro caso ha sido acogido. Visitamos el Parlamento Europeo donde se estaba discutiendo el TLC, para que  en el preámbulo se discuta sobre el derecho a la libre asociación. Hemos visitado agencias y ministerios de Finlandia y Noruega que estén financiando proyectos de conservación de bosques y cambio climático en Ecuador. Las acciones diplomáticas y la prensa internacional tuvieron un peso, pero el gobierno ni siquiera ha contestado la carta del relator de las Naciones Unidas.

¿No existe otra ONG que haya sido cerrada?

No.

Sorprende que justamente los gobiernos que tienen funcionarios que han salido de las ONG sean los que más las hostigan.

Así es. El vicepresidente de Bolivia, García Lineras, ha escrito un libro en el que se refiere al oenegeismo como la enfermedad del siglo XXI, y como una barrera para los gobiernos progresistas y revolucionarios. Además, anuncia una serie de acciones que los gobiernos pueden tomar para controlar las acciones de estas organizaciones de la sociedad civil. En Bolivia, este año,  Correa y Evo Morales anuncian públicamente su deseo por limitar o eliminar a organizaciones de la sociedad que impidan su visión de desarrollo.

La Constitución ecuatoriana es de avanzada en los aspectos medioambientales y en la protección de los pueblos indígenas. Pero parece que solo es letra muerta.

Hay una ley que reconoce  los derechos de los PPII y su autodeterminación. Las comunidades tienen títulos de propiedad. Hemos hecho incidencia para que se apruebe artículo 74 de la Constitución de 2008, que reconoce a los derechos de la naturaleza como sujetos de derecho.

Lo mismo que en Bolivia. Pero a la hora de proponer un modelo de desarrollo alternativo se van por el camino del extractivismo.

El nuevo constitucionalismo de Bolivia y Ecuadorreconoce ampliamente los derechos indígenas, la autodeterminación, el estado plurinacional, el buen vivir, los derechos de la naturaleza, pero en la práctica no se implementan. Existe un capitalismo colonial que sigue basado en el extractivismo y en la destrucción de los recursos. Son modelos viejos.  Por ejemplo, Correa acude al discurso del combate a la pobreza basado en el extractivismo del petróleo y de la minería en zonas de alta biodiversidad.

Sin embargo cuando hay eventos mundiales – como las COP – estos dos mandatarios aparecen como abanderados de posiciones medioambientales interesantes, y se vinculan a las Cumbres de los Pueblos y otros movimientos de la sociedad civil.

Es parte de su marketing. En Copenhague, el 2010, Ecuador anunció una iniciativa revolucionaria: Sostuvo que iba a conservar más de 350 millones de barriles de petróleo bajo a tierra, si es que se creaba un fondo climático para compensar el costo económico. Era una propuesta de avanzada porque en el protocolo de Kioto se hablaba de no emitir emisiones de carbono. Hubo interés por parte de Alemania y Noruega. La falla estuvo en cómo se documentó el fideicomiso, y finalmente no hubo un compromiso de largo plazo para conservar el petróleo bajo tierra.La propuesta quedó en nada.

¿Ecuador vive del petróleo?

Completamente. Las rentas petroleras son las que mantienen el 95% del presupuesto del Estado. No hay una búsqueda de otra matriz energética que nos permita alcanzar ese buen vivir. El precio del barril del petróleo se prevé que baje a 60 dólares el próximo año. En su sabatina pública, el presidente ha salido a anunciar que ya no va a poder construir carreteras y escuelas. Esta maldición del petróleo ha traído el desgaste de los ecosistemas amazónicos, una corrupción altísima y una serie de violaciones de derechos humanos y colectivos.

¿El territorio amazónico está concesionado?

Ya estamos endeudados con el Banco Estatal de China y con otros bancos chinos y coreanos por las concesiones que se les han dado. Son más de 3 millones de hectáreas de bosques tropicales. La onceava ronda de explotación petrolera va a generar un  modelo de extracción petrolera muy agresivo. El Congresoacaba de aprobar que la  zona del bloque 31, donde está el parque Yasuní. Han decidido que este es sacrificable y que habrá una expansión de la frontera petrolera. Ya se está haciendo una carretera allí.

Si existe una ley de consulta previa, ¿quiere decir que los pueblos indígenas están de acuerdo con las concesiones, o que la consulta es una farsa?

Hay una contradicción enorme porque en la Constitución se reconocen los territorios de los pueblos indígenas que comprenden más de seis millones de bosques. La mayoría de comunidades tienen sus títulos de propiedad, pero el subsuelo no les pertenece. Entonces, si el gobierno quiere concesionar lotes,  hacer un  proceso de consulta que no es libre e informada. Solo se les informa a los comuneros de las ventajas de la extracción petrolera. El gobierno ha dividido así a muchas comunidades. Las consultas no son de buena fe.

¿Existen graves denuncias de contaminación?

Después de 40 años de explotación petrolera en la zona norte del Ecuador, tenemos un caso mundialmente conocido: el impacto ambiental que generó Chevron Texaco, que no solo destruyó un millón de hectáreas de bosque tropical, sino que contaminó cientos de acuíferos de agua dulce y de ríos, e impactó la vida y la salud de miles de indígenas y campesinos. Más de 364 derrames de petróleo se registran cada mes en el país en los lugares donde  la estatal PetroAmazonas está desarrollando su operación. No existe en el planeta una tecnología que permita desarrollas una actividad responsable de extracción petrolera en los bosques de alta biodiversidad.

¿Y qué dice Correa sobre ello?

No le da la importancia a las denuncias de contaminación ambiental. Las relaciona con los grupos ecologistas e indígenas que están en contra del desarrollo de la nación.

A la extracción petrolera se suman las concesiones mineras. Específicamente, ¿cuál es la situación de las concesiones mineras?

La ampliación de la frontera petrolera y minera constituyen los dos problemas medioambientales más graves en el país. Está pendiente un proyecto de minería a escala abierta con una empresa canadiense en la zona de la Cordillera del Cóndor, en la frontera con Perú. Ya ha habido una reacción inmediata de los colectivos, pero el primer fallo en la Corte ha sido descalificar nuestra demanda.

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