COP20 entra en la recta final con Latinoamérica dividida. Zoraida Portillo. Tomado de: SciDevNet

Fuente: SciDevNet

[LIMA] La COP20 ha sido calificada por muchos especialistas como “la gran oportunidad para América Latina” no solo porque de lo que se consiga en Lima dependerá que el mundo pueda tener un acuerdo climático legalmente vinculante en la COP21 de 2015 en París, sino por la posibilidad de que la región pueda poner sobre la mesa los temas climáticos más acuciantes.

Lidia Brito, directora de la División de Ciencias Políticas y Desarrollo Sostenible de la Unesco, por ejemplo, luego de recordar el grado de vulnerabilidad de la región al cambio climático, instó el viernes (5 de diciembre) a sus gobiernos a poner de relieve durante la COP los “retos compartidos” e iniciativas sobre el tema.

Pero es más fácil decirlo que lograrlo, según los expertos con los que tuve oportunidad de conversar. En la práctica, las negociaciones son tan complejas, los niveles de desarrollo de cada país tan diferentes e incluso las expectativas tan variadas que la oportunidad de presentarse como un bloque sólido se diluyó desde la fase preparatoria.

“En estas negociaciones hay grupos de países latinoamericanos bien definidos”, dice a SciDev.Net Enrique Maurtua, asesor de política internacional de la Red de Acción Climática (CAN-Latinoamérica).

Señala que los principales son el grupo de ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) —donde la voz cantante la tienen Argentina y Venezuela, y cuya visión es antagónica con el modelo capitalista de desarrollo— y el grupo AILAC (Asociación Independiente de América Latina y el Caribe), integrada por Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá y Perú, “que desde hace más de un año trabajan coordinadamente en posiciones comunes, con posturas bastante consolidadas en torno al nuevo acuerdo”.

Fue precisamente este grupo el que identificó cinco temas prioritarios y comunes a la región: montañas, glaciares y agua; energía; bosques; océanos y ciudades sostenibles. AILAC sostiene que hacer frente al cambio climático requiere la acción coordinada de todas las partes, con responsabilidades compartidas pero diferenciadas.

Y el propio ministro de Ambiente del Perú y presidente de la COP20, Manuel Pulgar-Vidal, me comentó en más de una oportunidad su enorme esperanza de que el grupo, creado luego de la COP18 de Doha (2012), se convierta en un referente de posiciones “ambiciosas” en las negociaciones multilaterales sobre cambio climático.

“Esperemos que (la reunión en) Perú sea una oportunidad para demostrar una unión de Latinoamérica en torno a la ambición de acortar la brecha de emisiones antes de 2020”

Mauro Fernández,
Greenpeace Andino

“Brasil juega en otra liga, fuera de América Latina con Sudáfrica, China e India”, explica Maurtua. “México está con el bloque de integridad ambiental, junto a Corea, Liechtenstein, Mónaco y Suiza”.

También están los pequeños estados insulares de la región, más alineados con sus similares de otras partes del mundo, enfrentando sus propios desafíos. “Ellos tienen que lidiar con los impactos, como el aumento del nivel del mar, sin tener prácticamente ninguna contribución al calentamiento global”, dice Mauro Fernández, de Greenpeace Andino.

Consultado sobre los desafíos conjuntos de la región, Fernández dice: “Venezuela y Argentina, con casi 90 por ciento de energía fósil, tienen que asumir compromisos respecto de la enorme dependencia que tienen a estos combustibles. Argentina, por ejemplo, tiene capacidades para tomar medidas vinculantes de mitigación pero sigue encaprichada en no comprometerse, mientras que hay países del AILAC, como Costa Rica, que ya tiene como meta 100 por ciento de energía renovable”, agrega.

“Esperemos que (la reunión en) Perú sea una oportunidad para demostrar una unión de Latinoamérica en torno a la ambición de acortar la brecha de emisiones antes de 2020”, comenta a SciDev.Net.

Lo real es que luego de una semana de ‘tanteos’ y aproximaciones por parte de los negociadores, la COP 20 entra desde este lunes (8 de diciembre) en la fase de la diplomacia ‘dura’, donde los equipos negociadores necesitan concluir importantes discusiones sobre algunas cuestiones clave, como el contenido y formato de los compromisos nacionales de acción y el texto del acuerdo de 2015, si se quiere que avancen las negociaciones políticas de alto nivel.

La tarea no es fácil y no faltan los pesimistas que advierten que podría no lograrse porque el tiempo se acorta. Para el fin de semana se esperaba el nuevo texto del borrador del acuerdo para tener tiempo suficiente de analizarlo durante el fin de semana y el lunes —que es feriado religioso en el Perú—, de manera que cuando los ministros y personalidades de alto nivel comiencen a llegar el martes, el panorama esté más claro. Pero hasta el domingo bien entrada la tarde, las negociaciones a puertas cerras continuaban.

Mientras tanto, las organizaciones populares, de la sociedad civil y los pueblos indígenas se alistan también a dejar oír su voz en la Cumbre de los Pueblos, que también se inaugurará el lunes 8 de diciembre, en el centro de Lima, a varios kilómetros de la sede oficial de la COP20.

“No es una anticumbre, sino un evento donde podemos hablar de los temas que no se están tocando en la CO20, como civilización y calentamiento global, agricultura sostenible, gestión de los ecosistemas y empleo verde”, dice a SciDev.Net Antolín Huáscar, vocero de la Cumbre.

 

 

 

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